Con un fuerte sentido de misión y compromiso social, el pasado lunes 6 de abril el CATCE llevó a cabo una especial jornada de visitación que movilizó a toda la comunidad educativa con un propósito claro: acercarse a las familias y fortalecer vínculos más allá del aula.

La actividad comenzó con una medida poco habitual, pero profundamente significativa: la jornada escolar finalizó anticipadamente a las 13:00 horas, permitiendo que estudiantes regresaran a sus hogares mientras docentes, asistentes de la educación, equipo directivo y personal administrativo se desplegaban por distintos sectores para cumplir una importante misión.

Objetivo

El objetivo de esta iniciativa fue llegar directamente a los hogares de los estudiantes, conocer de primera fuente sus realidades familiares y generar un espacio de acompañamiento integral. Más que una visita protocolar, se trató de un encuentro cercano, donde el diálogo, la escucha activa y el apoyo espiritual marcaron la jornada.

Esta actividad no es aislada, sino parte de una planificación institucional. Durante el año se realizan al menos dos jornadas generales de visitación —una por semestre— en las que todo el establecimiento se involucra. A ello se suman visitas individuales que los docentes desarrollan de manera constante, reforzando así el acompañamiento continuo a las familias.

La visitación, además, responde a uno de los énfasis centrales del colegio para este año: fortalecer el apoyo integral a sus estudiantes. Bajo esta línea, las acciones del establecimiento buscan no solo educar en lo académico, sino también guiar, acompañar y contribuir al desarrollo espiritual y personal de cada alumno en su contexto familiar.

Impacto

Aunque los resultados completos de la jornada aún están en proceso de recogerse, ya comienzan a surgir testimonios que reflejan su impacto. Uno de los casos más significativos es el de una estudiante de enseñanza media que, tras la visita, decidió iniciar estudios bíblicos y prepararse para el bautismo. Lo más destacado es que su familia también manifestó el deseo de sumarse a este proceso, evidenciando cómo una simple visita puede generar cambios profundos.

Asimismo, diversas familias valoraron positivamente la iniciativa, destacando la cercanía del colegio y la importancia de compartir en un ambiente distinto al escolar. Para muchos apoderados, especialmente aquellos que se integraron recientemente a la comunidad educativa, esta experiencia fue una señal concreta del compromiso del establecimiento con sus estudiantes.

Más allá de las aulas

La jornada de visitación no solo impactó a las familias, sino también al propio equipo educativo, reforzando la convicción de que la labor formativa trasciende la sala de clases. En palabras de quienes participaron, estas instancias permiten recordar que el verdadero objetivo es acompañar y transformar vidas, integrando educación, valores y servicio.

Sin duda, una experiencia que reafirma el sello del Colegio Adventista de Talcahuano Centro y su compromiso con una educación centrada en las personas.

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