Huella de un Maestro Ejemplar
- junio 28, 2026
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Héctor Aguayo, nacido en Chillán en 1964, dedicó más de 35 años a la educación adventista, dejando un legado de servicio, liderazgo y fe en su familia, la educación y la iglesia.
Nació el 4 de agosto de 1964 en la ciudad de Chillán. Creció junto a sus padres, José Aguayo y María Ocares, y sus hermanos Livia, Eduardo y Lilian, siendo uno de los hermanos mayores de la familia. Desde temprana edad fue criado en un hogar lleno de amor, valores y dedicación, que marcaron profundamente su carácter y forma de vida.
Realizó sus estudios básicos y medios en el Colegio Adventista Las Mariposas, donde destacó por ser un niño responsable, respetuoso y con gran disposición para aprender. Durante su juventud desarrolló una gran pasión por el deporte y la vida al aire libre, especialmente por el andinismo, actividad que practicó con entusiasmo junto a sus amigos más cercanos.
Vocación y servicio educativo
Al finalizar su enseñanza media, ingresó a la Universidad Adventista de Chile para estudiar Historia y Geografía. Posteriormente, ejerció su profesión durante más de 35 años en distintas instituciones educativas adventistas, entre ellas el CADEC, CADET y CATCE.
Durante este período también desempeñó importantes funciones como Inspector General, cargo desde el cual contribuyó significativamente a la formación integral de cientos de estudiantes. A lo largo de su trayectoria laboral se distinguió por su compromiso, vocación de servicio, liderazgo, responsabilidad y dedicación hacia las nuevas generaciones.
Familia y vida espiritual
A los 27 años contrajo matrimonio con el amor de su vida, doña Gisela, con quien ha compartido más de 35 años de compañerismo, amor y apoyo mutuo. Fruto de esta unión nacieron sus hijos Diego y Gabriel, quienes constituyen una de sus mayores alegrías y bendiciones.
Su vida no solo ha estado marcada por el servicio profesional, sino también por una activa participación en la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Durante años ha colaborado fielmente en distintas áreas de la misión, demostrando su compromiso con Dios y con el servicio a los demás.
Un legado que permanece
Hoy, al culminar una extensa y valiosa trayectoria laboral, Don Héctor inicia una nueva etapa de su vida. Su jubilación representa el cierre de un ciclo lleno de logros, esfuerzo y dedicación, pero también el comienzo de nuevas oportunidades para disfrutar junto a su familia y compartir su experiencia.
Con gratitud y admiración, reconocemos su legado de trabajo, servicio y fe, agradeciendo a Dios por los años de entrega que han impactado positivamente a tantas personas.







